Por Alejandro Basulto
28 August, 2019

Ella se convirtió en la persona trans más joven en cambiar de nombre y género en el registro civil argentino. A pesar de que hubo resistencia por parte de sectores conservadores, de algunos de sus hermanos y en un principio, hasta por parte de su mismo papá.

Tiziana antes de los 8 años ya se sentía diferente a los demás niños de su edad. En ese entonces era un “niño”, según el registro civil, sus cercanos y lo más importante, según ella misma, que todavía no tenía conciencia de que era una niña transgénero. De hecho previo a que le dijera a sus padres que era una niña trans, le preguntó a los 6 años a su mamá qué significaba ser “gay”, y cuando le explicaron qué es una persona homosexual, ella se dio cuenta que no lo era. Ella era una niña trans.

Diego Barbatto

“Papá, vos me tenés que aceptar como soy, ya no soy tu hijo, soy tu hija a partir de este momento”

– fue lo que le dijo Tiziana a sus 8 años a su padre, cuando le contó que era una niña transgénero.

Fue así como creció en Salta, con el apoyo de su madre, quien en un principio estaba confundida, y tiempo después, también pudo contar con la compañía de su papá, quien a pesar de que en un principio no la apoyó, debido a su crianza cristiana protestante y tipo “los hombres no lloran”, terminó cediendo debido al amor que sentía por su hija. Y poco a poco, este supuesto “niño” de pelo corto, salió de su capullo como una valiente niña de sonrisa amplia.

“Les dije que había soñado que me despertaba, iba al baño, me miraba en el espejo y era una nena. Y que siempre había querido ser una nena”

– explica Tiziana, sobre la manera en que salió del clóset.

Diego Barbatto

Sus padres que en un principio pensaron que esto era un juego, después la empezaron a apoyar en todo. Desde comprarle vestidos a llevarla a diferentes actividades en las que ella se sentiera más cómoda. Esto a pesar del miedo que tenían por el hecho de que su hija fuera transgénero, ya que en los noticieros solo veían casos policiales sobre personas trans, siendo víctimas de golpizas o hasta asesinatos.

Diego Barbatto

En el caso de Tiziana, el rechazo llegó de los lugares más diferentes e inesperados. Esto mientras que en ese momento, salía por primera vez a la calle vestida de nena y la gente que no la conocía, la identificada como tal. Pero su abuela y muchos de sus hermanos entre 16 y 26 años, la rechazaron, junto a personas de su escuela. Sin olvidar el rechazo que sufrió en su querida clase de Ballet Provincial, donde pasó de ser el bailarín “varón”, a ser solo una oyente.

“No me importa. Lo único que quiero es que me respeten. No que me acepten, no que me digan ‘reina’: que me respeten. Yo quiero ser nena. Y soy nena. Y siempre seré nena. Eso les digo a mis hermanos”

– responde ella, según consigna el medio local Infobae.

Florencia Unquillo

Además contó con el rechazo mediático de polemistas y políticos conservadores, quienes agarrándose de la transfobia de un hermano de ella, aprovecharon de atacar su identidad de género. Y Tiziana valiente y concisa les respondió: “Vení, no soy una mentira” y se manifestó frente a ellos exigiendo que respetaran sus derechos.

Florencia Unquillo

Finalmente llegó el que posiblemente sea uno de los días más importantes de su vida, y tal vez sin esperarlo, un día histórico para Argentina. Ya que a sus 10 años, gracias al permiso de su padre y el asesoramiento de un abogado, logró cambiarse de nombre y de sexo registral, convirtiéndose en la persona trans más joven en hacerlo. Ahora no solo a nivel personal y social es una niña, sino que también lo es legalmente.

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