Por Alejandro Basulto
17 June, 2019

La historia volvió a cobrar fuerza gracias a la película de Netflix, “Elisa y Marcela”. El matrimonio nunca fue anulado, por lo que oficialmente es el primero entre dos personas homosexuales en el país hispano.

Fuera de toda norma de la época, en 1901 dos mujeres lograron casarse por la Iglesia Católica en Galicia. Enseguida cuando las descubrieron, empezaron a llamarlas el “matrimonio sin hombre”, en una etapa de la historia en que la homosexualidad no era aceptada. Vivieron un romance difícil, que volvió a cobrar vida gracias a la película de Netflix estrenada en el 2018, “Elisa y Marcela”.

Se trata de la historia de las dos profesoras Marcela Gracia Ibeas y Elise Sánchez Loiga. Quienes se conocieron en la Escuela Normal de Maestras de La Coruña. Donde Marcela, con 18 años, dio sus primeros pasos para convertirse en profesora, mientras que Elisa a sus 23 años, ya había terminado sus estudios y era trabajadora del lugar.

Netflix

Prontamente se hicieron muy amigas. Y un poco más tarde, se enamoraron. Los padres de Marcela empezaron a sospechar de esta relación, y enviaron a su hija a Madrid. No sirvió de mucho, porque años después, Marcela acabó sus estudios y terminó trabajando en una escuela de una aldea pequeña conocida como Dumbría, en La Coruña, estando a pocos kilómetros de Calo, donde se encontraba Elisa.

Al momento de su reencuentro, la relación se retomó instantáneamente. Y para mantenerla, Elisa tenía que recorrer 12 kilómetros casi todos los días para poder reunirse con Marcela. La relación se mantuvo con esa rutina durante dos años y medio.

José Sellier

Finalmente, en 1901, Elisa quiso dar un paso más allá. Y elaboró un plan en el que ella se disfrazaba de un hombre llamado Mario Sanchez (basado en un familiar que había muerto muchos años antes) para casarse con María. Él había supuestamente crecido en Londres, bajo la crianza de un padre ateo, pero quería convertirse al catolicismo.

Conoció al padre Víctor Cortiella, párroco de la Iglesia San Jorge en La Coruña, quien al ver la devoción de Mario, no dudo en bautizarlo y en darle la primera comunión. Posteriormente, Elisa, disfrazada de Mario, le contó al párroco sus planes para casarse con Marcela, quien feliz decidió oficiar su matrimonio. Marcela por su parte, contó a sus conocidos que se casaría con un primo de su amiga Elisa.

Archivos Personales

Un plan que parecía funcionar muy bien, y que además de responder al amor que sentían entre sí, era una respuesta al hecho de que Marcela estaba embarazada.

“Una de las primeras hipótesis, considerada la más verosímil (…) era que Marcela se había quedado embarazada debido a sus relaciones amorosas con un joven, y que su inseparable amiga (Elisa) se había casado con ella para regularizar la situación y evitarle la vergüenza y los problemas derivados de tener un hijo estando soltera”

– teorizó el historiador Narciso de Gabriel, en su libro “Elisa y Marcela. Amigas y amantes”.

U otra hipótesis que postuló el historiador, era que el embarazo fue premeditado. Debido a que ambas no se conformaban con ser “marido y mujer”, si no que además querían tener descendencia.  Pero la vida no se les venía fácil. Lo peor estaba por llegar.

La Voz de Galicia

Posterior al matrimonio las descubrieron. Y su caso se publicó en La Voz de Galicia. El sacerdote que las casó pidió que un médico revisara a “Mario”, quien aseguró ser hermafrodita, pero su destino ya estaba claro: fueron despedidas de sus trabajos, excomulgadas y la policía las comenzó a buscar por falsificación de documentos públicos y usurpación de nombre.

Huyeron llegando a Oporto, Portugal, donde Marcela dio a luz a su hija. Elise ahora era Pepe y estuvieron ahí dos meses, hasta que la policía española las encontró. Pidieron su extradición, pero en Portugal fueron juzgadas y absueltas. Se fugaron a Buenos Aires, Argentina, donde trabajaron las dos como empleadas domésticas.

Marcela | Archivos de Norma

Según Verne, Elisa se casó con un hombre de 25 mayor de origen danés, con quien no tuvo relaciones sexuales. Su fin era heredar su fortuna para utilizarla con Marcela y su hija. Pero su marido descubrió que ella era la del “matrimonio sin hombre” y la denunció. El juez pidió revisar a Elisa para ver si era mujer, y resultó que el matrimonio con su marido danés era perfectamente válido.

De ahí la historia se vuelve confusa, y solo hace poco se supo de una mujer que aseguró ser bisnieta de Marcela.

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