Mónica Colegio, quien tenía en ese entonces 20 semanas de embarazo, jamás imaginó que viviría un momento tan especial junto a su gato. 🥹🐱

Todo ocurrió mientras descansaban juntos. El felino permanecía acostado con una pata apoyada sobre su vientre y de un momento a otro, el bebé dio una pequeña patadita.

El gatito saltó sorprendido, pero lejos de asustarse, reaccionó con una enorme curiosidad: comenzó a olfatear la pancita, le dio un suave mordisco y se quedó mirando fijamente el lugar donde sintió el movimiento.
“Podría jurar que sabe que hay un bebé dentro, desde que inició mi embarazo siempre está cerca de mí con su patita en mi panza”, comentó Monica, señalando además que desde ese momento se convirtió en su protector inseparable. 😭❤️
