Durante más de seis décadas, Ridglan Farms operó en Wisconsin como una de las principales instalaciones de cría de perros para investigación biomédica. Los beagles eran la raza elegida por una razón precisa: su tamaño reducido y su temperamento extraordinariamente dócil los hacían manejables en entornos de laboratorio. Esa misma docilidad —la que facilitó años de experimentación— fue lo primero que mostraron al pisar suelo libre.

Tras meses de protestas que derivaron en enfrentamientos con la policía, gas lacrimógeno y 29 arrestos, un acuerdo confidencial entre Big Dog Ranch Rescue, el Center for a Humane Economy y Ridglan Farms selló el destino de aproximadamente 1.500 animales. La empresa, acusada de realizar procedimientos oculares que violaban las normas veterinarias estatales, aceptó renunciar a su licencia estatal antes del 1 de julio de 2026 para evitar cargos penales. El monto de la transacción no fue revelado.

Los primeros 300 perros salieron alrededor del 2 de mayo de 2026. Antes de ser enviados a refugios en todo el país, cada ejemplar está siendo vacunado, microchipeado y esterilizado. El proceso de adopción se abrió y en cuestión de minutos más de 700 familias ya habían postulado. Es, según las organizaciones involucradas, el mayor rescate de animales de laboratorio en la historia de Estados Unidos.

