Essence Evans, de Atlanta, Georgia, le da a su hija de 5 años $7 de mesada cada semana. Y después le pide de vuelta $5: $1 de renta, $1 de agua, $1 de electricidad, $1 de cable y $1 de comida.

Según Evans, la niña no sabe que ese dinero no se lo queda ella. Lo guarda en una cuenta de ahorros que le entregará a los 18 años, y calcula que serían unos $3.380 para empezar su vida adulta.

Para algunos padres, es una lección financiera brillante. “Es una madre fantástica”, dijo una usuaria.


Otros no lo ven así: hay quien opina que decirle a una niña de 5 años que “paga” por su refugio y su comida podría generarle ansiedad y miedo por su seguridad, y quien la acusa de robarle una infancia despreocupada.

¿Se aprende a valorar el dinero desde pequeño o hay cosas que un niño nunca debería sentir que debe pagar?
