En Penn State, ser aceptado en una fraternidad significaba pasar pruebas. Nadie afuera sabía cuáles.
Según la Fiscalía General de Pensilvania, dentro de las casas de Delta Upsilon y Sigma Chi, en State College, algunos novatos no cargaban cajas ni limpiaban baños como iniciación. Cortaban y empaquetaban cocaína.
La investigación señala a Agostino Abbatiello, de 24 años, y a Thomas Robinson, de 23, como los líderes de la operación. Entre 2023 y 2024, viajaban hasta Filadelfia y Nueva York para conseguir la droga y la distribuían desde las mismas habitaciones donde vivían sus compañeros de fraternidad.
Un testigo declaró ante el gran jurado haber pagado más de 50.000 dólares en drogas a Abbatiello.

En total, 14 personas fueron acusadas; 13 eran estudiantes.
Cuando la policía llegó a la habitación de Robinson en diciembre de 2024, él pensó que era una broma de sus compañeros.
No lo era.
El giro llegó con el decimocuarto acusado: Paul Robinson, padre de Thomas y abogado en Pittsburgh, señalado por ocultar una caja fuerte con droga y dinero para proteger a su hijo.

Penn State suspendió al capítulo de Delta Upsilon. Sigma Chi ni siquiera era reconocida por la universidad.
La fachada duró dos años. La verdad tardó una redada.

