17 FAMILIAS LO RECHAZARON POR ESTAR ENFERMO. ELLA LO ESCUCHÓ LLORAR SOLO EN EL HOSPITAL Y DECIDIÓ SER SU MADRE

Por Valentina Ulloa
12 August, 2026

En el Hospital Público Materno Infantil de Salta, un recién nacido lloraba solo, turno tras turno.

Había llegado al mundo con una insuficiencia intestinal que exigía cuidados constantes. Sus padres lo abandonaron. La Justicia lo declaró en estado de adoptabilidad.

Entonces empezó la búsqueda. En toda la provincia había apenas 17 familias anotadas para adoptar. Casi todas pedían bebés sanos. La jueza Claudia Güemes lanzó una convocatoria pública a nivel nacional. Nadie respondió.

Mientras tanto, alguien ya lo cuidaba sin que se lo pidieran. Teresita, enfermera del hospital, lo escuchaba llorar en sus turnos y se quedaba de más, sin que fuera su obligación. Con los días, ese rato extra se volvió costumbre. La costumbre se volvió amor.

Cuando supo que nadie se postulaba por el bebé, fue con una de sus hermanas a preguntar cómo adoptarlo.

La jueza Güemes no lo dudó: “Esto no puede ser más perfecto”, pensó al enterarse. Después de conocerla en persona, lo confirmó con todas las letras: “El amor que tiene hacia el niño es emocionante. Es la madre ideal para él”.

Al bebé lo llamaron Serafín. Recibió la guarda preadoptiva rodeado de su nueva familia: los padres de Teresita y sus cinco hermanos, todos presentes para recibirlo.

Nadie lo quiso por estar enfermo. Una enfermera lo quiso por ser suyo.

Puede interesarte