En el norte de Grecia, bajo la tierra, esperaba un lugar que durante siglos fue solo una leyenda.
Un grupo de arqueólogos encontró el yacimiento de la escuela de Mieza, el recinto donde Aristóteles dio clases al joven Alejandro Magno hace más de 2,300 años. Sí, el mismo filósofo y el mismo futuro conquistador que cambiaría la historia del mundo antiguo.

Lo fundó el rey Filipo II como centro de formación para la élite macedonia. No era un simple salón con bancos: tenía aulas de piedra, instalaciones deportivas y hasta salones de banquetes, porque aquí se educaba la mente, pero también el cuerpo y la vida social.

Según la investigación, esto apunta a que el origen de la enseñanza pública e integral promovida por el Estado se remontaría a Macedonia, un modelo que después se expandió por todo el mundo antiguo. Y piénsalo un momento: la forma en que hoy entendemos la escuela podría haber echado raíces en este rincón de Grecia.
