No tenían dueño que los defendiera del humo. Dos perros atrapados dentro de una casa en llamas en Laveen, Phoenix, la noche del 20 de septiembre.
Cuando los bomberos los sacaron, ninguno respiraba bien. No usaron máscaras comunes: sacaron los “Fido bags”, equipo diseñado específicamente para sellar el hocico de perros y gatos, porque las mascaras de oxígeno para humanos no les sirve de nada. Se arrodillaron en la calle, sostuvieron a los animales entre los brazos y esperaron a que los perritos volviera a moverse.
Funcionó. Ambos perros fueron reanimados en el lugar y trasladados a un hospital veterinario para seguir su recuperación. Adentro de la vivienda no había nadie más, así que no hubo heridos humanos que lamentar. Cuatro personas quedaron desplazadas, pero esa noche, para el Departamento de Bomberos de Phoenix, ninguna vida contaba menos que otra.
