58 cirugías no lograron reconstruir su rostro, pero un trasplante facial le permitió recuperar funciones básicas como sonreír, tragar y respirar

Por Carlos Valencia
24 September, 2026

Derek Pfaff tenía apenas 20 años cuando un disparo le arrebató el rostro para siempre.

Fue en marzo de 2014, en plena universidad, en Michigan. Durante 10 años pasó por 58 cirugías reconstructivas sin lograr comer alimentos sólidos, hablar con naturalidad o siquiera usar gafas, porque no le quedaba nariz donde sostenerlas. Hasta que llegó a la Clínica Mayo, en Rochester, y un equipo de 80 profesionales le dio en una sola operación de más de 50 horas lo que una década de intentos no había podido devolverle: el 85% de su rostro, reconstruido con tejido donado.

Hoy Pfaff puede parpadear, tragar y sonreír de nuevo. Sus lágrimas drenan con normalidad gracias a una técnica de microcirugía nunca antes usada así. “Viví por una razón. Quiero ayudar a los demás”, dice, agradecido con su donante y decidido a contar su historia para generar inspiración en otros jóvenes que atraviesan su misma oscuridad.

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