“Era como una droga y cada vez necesitaba más”, confesó Winston Bennett, jugador de la NBA en los 80 y 90, lo dijo sin filtro.

Tres o cuatro mujeres por día. Noventa al mes. No como una exageración, como su rutina. 😳 Bennett tuvo una carrera respetable entre la NBA y Europa.

Detrás del jugador había una adicción que él mismo tardó años en reconocer como tal. “Era normal para mí”, declaró. Normal. Esa palabra es la que más golpea.
No hablaba de excesos ocasionales: hablaba de una compulsión que consumía su vida tanto como el básquet. 🏀 Su historia terminó siendo un caso de estudio sobre la adicción sexual en el deporte profesional.
