Un diseñador de logos recibió el mensaje que cualquiera soñaría: A$AP Rocky preguntándole por Instagram cuánto cobraba por revisar una marca, elogiando su trabajo. Emocionado, publicó el pantallazo de la conversación privada con un simple “no tengo palabras”.

La emoción le duró poco. El propio rapero apareció en los comentarios para retirar la propuesta, calificando de “de mal gusto” que expusiera un mensaje privado, y dejó claro que ya no trabajarían juntos.

Ni contrato firmado ni proyecto confirmado: apenas una consulta inicial que terminó antes de convertirse en colaboración. Las redes se dividieron entre quienes entienden la ilusión del diseñador y quienes creen que rompió una regla básica de confianza profesional. 🤔
