Todo empezó con unas fotos en bikini que terminaron en la portada de una revista y que Jennifer Love Hewitt asegura que nunca pudo olvidar.
En 2007, unas fotografías de la actriz durante unas vacaciones comenzaron a circular y su cuerpo se convirtió en tema de conversación. Una revista incluso publicó una portada sobre su figura con el titular “¡Dejen de llamarme gorda!”. Aunque entonces Jennifer respondió públicamente defendiendo su cuerpo, años después reconoció que aquello la afectó mucho más de lo que mostró.
Desde entonces han pasado casi dos décadas. Jennifer fue madre de tres hijos, envejeció y, naturalmente, su cuerpo también cambió. Sin embargo, asegura que parte del público todavía parece compararla con la joven que conoció cuando tenía 20 años. “A la gente parece resultarle muy difícil aceptar que ya no soy así”, reconoció.

Ella, en cambio, cuenta que con los años comenzó a sentirse más cómoda consigo misma y que llegar a los 40 le permitió encontrar una aceptación que no tenía cuando era más joven.
Por eso, aunque las comparaciones entre su cuerpo de antes y el de ahora continúan apareciendo, Jennifer tiene claro que no piensa avergonzarse simplemente porque el tiempo también sea visible en ella.
