“No piensas en qué te vas a poner, sino en qué vas a comer”: la frase de Natalia sobre su infancia que lo dice todo 👀

Nizhny Novgorod, Rusia, años noventa. Natalia Vodianova tiene 11 años y ayuda a su madre a vender manzanas en un puesto ambulante que ni siquiera era legal.

Para poder trabajar sin que las autoridades y la mafia local las molestaran, tenían que pagar sobornos. Con el tiempo, Natalia montó su propio puesto junto a una amiga, solo para llevar algo de dinero a casa.

Su padre las había abandonado, y en su familia también cuidaba a una hermana con parálisis cerebral. A los 15 años se anotó en una academia de modelos buscando un ingreso extra, sin imaginar que ese impulso cambiaría todo.

Un cazatalentos la descubrió, la llevó a París, y de ahí saltó a las pasarelas más importantes del mundo.
Hoy Natalia tiene 44 años, cinco hijos, está casada con Antoine Arnault —hijo de Bernard Arnault y su fortuna se estima en 50 millones de dólares.

Llegó a ganar 8,6 millones de dólares en un solo año y firmó contratos millonarios con marcas como Calvin Klein. Pero ella misma lo resume mejor que nadie: vengo de lo más bajo de la sociedad, donde no piensas en qué te vas a poner, sino en qué vas a comer.

