Imogen Brooks tenía 26 años cuando un diagnóstico de cáncer de lengua cambió su vida. La cirugía le quitó la mayor parte de la lengua y, tras la radioterapia, cada vez le costaba más hacerse entender: “La gente me miraba con miedo cuando hablaba con ellos por primera vez o simplemente sonreía y no respondía”.

La solución llegó con una lengua artificial diseñada especialmente para ella. Tras meses de pruebas, un equipo de ocho especialistas del hospital Guy’s and St Thomas’ de Londres creó una prótesis de cobalto-cromo y silicona adaptada a su boca, y Imogen notó una mejoría en apenas tres días.

Hoy, a sus 30 años, está libre de cáncer y asegura: “La gente puede entenderme de nuevo”. Habla con menos esfuerzo, pudo aprobar el examen oral de su doctorado y ahora puede comunicarse mucho mejor con su abuela. Según el equipo, sería la primera prótesis de este tipo fabricada y colocada dentro del NHS (Servicio Nacional de Salud del Reino Unido). ❤️

