A los 29 años debutó en la Serie A, antes cargaba lavadoras en Turín. Su abuela nunca dejó de creer en él

Por Juan Pablo González
30 July, 2026

Cuando Mbappé debutó en Ligue 1, tenía 16 años. Cuando Junior Messias debutó en Serie A, tenía 29 y llevaba una década cargando lavadoras por las calles de Turín.

Eso es lo que hay que entender primero.

A los 20 años, Junior era un chico de Belo Horizonte estancado en el fútbol amateur y con problemas con el alcohol. Una noche, su carro cayó en un hoyo. Lo rescataron. Dio positivo en el alcoholímetro. No murió de milagro.

No volvió a beber nunca más.

Se fue a Italia con su hermano. Sin contrato, sin nombre, sin nada. Jugaba en el Sport Warique, un equipo de peruanos en Turín, en partidos de barrio donde no había tribunas. De día repartía frigoríficos y lavadoras. El fútbol no le daba para comer.

Un exdefensor del Torino lo vio jugar un domingo. Lo recomendó. Nadie más lo hubiera notado.

Fichó por el Casale en quinta división italiana. Tenía 24 años. Marcó 21 goles en 32 partidos. Subió. Chieri. Gozzano. Crotone. Un escalón por vez, sin saltar ninguno.

En todo ese camino, una sola persona nunca dudó. Su abuela.

El 3 de noviembre de 2021, Junior Messias entró al campo en el minuto 56. El Milan perdía ante el Atlético de Madrid en Champions. A los 87 minutos, cabeceó. Gol. Primera victoria del Milan en Champions en ocho años.

El tipo que marcó ese gol había repartido lavadoras hace menos de diez años.

A los 31 jugó una semifinal de Champions en San Siro.

La abuela siempre supo.

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