En 1990, HBO emitió un documental llamado Child of Rage. En él, una niña de 6 años, de ojos azules y voz tranquila, contaba con calma cómo quería hacerle daño a su familia.
Se llamaba Beth Thomas.

Nadie vio venir ese final, porque nadie había visto su principio. Siendo bebé sufrió abuso sexual de su padre biológico. Después llegó a casa de Tim y Julie Tennent, junto a su hermano menor, Jonathan. Pero el daño ya estaba hecho. Los médicos le dieron un nombre: trastorno reactivo del apego. Un niño que no aprendió a confiar en nadie y que busca sentirse a salvo con el control.
Los relatos cuentan que lastimó a Jonathan, escondió cuchillos y maltrató animales de la casa. En abril de 1989, sus padres la llevaron a un centro especializado en apego.

Ese es el único camino que se conoce. Fue una terapia intensa y muy cuestionada: la Asociación Médica Estadounidense la considera pseudocientífica y abusiva. Y en otros casos terminó en tragedia.
Lo que sí se sabe es que a Beth la readoptó Nancy Thomas, experta en niños con problemas de apego. Fue a una escuela pública. Estudió enfermería.

Hoy es enfermera registrada en la UCI neonatal del Flagstaff Medical Center, en Arizona. Escribió un libro junto a Nancy Thomas, More Than a Thread of Hope, y ayuda a otras familias con niños como ella fue.
Los medios la llamaron niña psicópata. Ese nombre fue una exageración. Lo que había era un trauma enorme.
La niña que daba miedo es hoy quien cuida a los más frágiles.
