Hayden Panettiere tenía 8 años y una carrera que sostener. Cuando se le cayó el diente frontal derecho en pleno rodaje en Chicago, no había tiempo para esperar al dentista.


Su madre, Lesley Vogel, tenía una prótesis dental de repuesto, pero el adhesivo recomendado por el odontólogo no estaba a mano. Así que improvisó: tomó el diente perdido, le puso una gota de pegamento instantáneo y lo fijó a la prótesis frente a los ojos de su hija. “Dame el diente que perdiste. Y cruza los dedos”, le dijo, según cuenta la actriz en sus memorias This Is Me: A Reckoning.


Esperaron diez segundos a que secara y Panettiere se la puso en la boca, aterrada de que se quedara pegada para siempre.


Funcionó. Le quedó un pequeño ceceo, pero conservó el papel. Hoy, a los 36 años, Panettiere no tiene relación con su madre, y este episodio es apenas uno de los que expone en su libro sobre una infancia entera puesta al servicio de la cámara.
