Dile a tu chico que deje de hacerse el inocente… porque esa mano que “sin querer” termina en tu pecho mientras duermen quizás no es tan al azar como parece.
Según un estudio de la University of Colorado Boulder, cuando las parejas tienen contacto físico al descansar, sus ondas cerebrales pueden sincronizarse. A eso le llaman sincronía interpersonal, y básicamente significa que los cuerpos se empiezan a “acompasar” sin que uno lo note demasiado.

Y claro, eso no convierte cualquier movimiento nocturno en algo con respaldo científico. Pero sí hay algo más interesante detrás: el contacto con alguien de confianza puede ayudar a bajar el estrés, aliviar molestias y hacer que el cuerpo se relaje después de un día pesado.
Por eso, más allá del chiste, el tema no es tan random. Dormir cerca de alguien, tocarse sin pensar demasiado o buscar contacto tiene más que ver con cómo funcionamos que con pura costumbre.

Así que bueno… quizás no era solo maña. Capaz había un poquito de neurología metida ahí.
