Juanita Fitzgerald tenía 94 años y llevaba desde 2011 viviendo en Franklin House, una residencia para adultos mayores en Eustis, Florida.
Debía tres meses de renta. La administración le prohibió la entrada. Ella dijo que sí había intentado pagar, pero no le aceptaron el dinero.

Cuando llegó el desalojo, no se fue caminando. Se tiró de la silla de ruedas frente a la policía.
La esposaron y la llevaron a la cárcel del condado de Lake con una fianza de 500 dólares. Salió dos días después.

No tenía familia en Florida. Solo pidió una cosa: que nadie le contara a su hijo, en Tennessee, lo que le estaba pasando.
A los 94 años, peleó por quedarse en su casa hasta el final.

