Emily Blunt estaba sentada en una cafetería de Brooklyn cuando soltó la frase que nadie esperaba de una entrevista de promoción.


Hablaba de su personaje en “The Girl on the Train”, una mujer atrapada en el alcoholismo, pero terminó desnudando algo mucho más incómodo.


“A una mujer se le llama borracha o puta, mientras que al hombre se le llama fiestero o jugador”, dijo la actriz británica, entonces con dos hijas pequeñas, Violet y Hazel, y su esposo John Krasinski como testigos silenciosos de esa mañana de septiembre de 2016.

Blunt no se guardó nada: contó que ha visto de cerca a mujeres y hombres beber en exceso, y que en ambos casos es igual de feo. Pero el juicio social nunca pesa igual.
“No creo que las mujeres deban ser vistas como menos sexuales que un hombre”, remató, defendiendo que una mujer puede no querer hijos, no querer casarse, y que eso también está bien.
