Charles Foy, de 41 años, iba en patinete eléctrico por una calle de Runcorn, Reino Unido, con sus dos perros corriendo a su lado. Cuando la policía le pidió que se detuviera, aceleró y no miró atrás.
Uno de sus labradores no pudo seguirle el paso y se quedó rezagado en plena calle. Los agentes, en lugar de perder el rastro, decidieron seguir al perro. 🐾 El animal, angustiado, los condujo directo hasta la casa de su dueño en Beaconsfield Road, donde un policía le preguntó con ternura: “¿Se ha portado mal y te ha abandonado?”.
Foy fue hallado escondido bajo el aislamiento de su propio ático. Terminó condenado a tres meses de cárcel y cuatro años sin poder conducir. Su plan de fuga tenía un punto ciego: nunca contó con que el amigo que dejó atrás conocía perfectamente el camino a casa. 🐕
