Abigail Seymour tenía 47 años y un currículum que no incluía la palabra ‘abogada’.


Estudió fotografía en NYU, se casó, se divorció, y en 1994 se mudó a España a enseñar inglés. Dos años después caminó las 485 millas del Camino de Santiago, sola, sin saber todavía qué buscaba.


La respuesta llegó tarde, según ella misma pensaba. A los 47 años se inscribió en la escuela de Derecho convencida de que ya era demasiado mayor para empezar algo así. Lo hizo de todas formas.
Hoy, a sus 59 años, Seymour dirige Camino Law, un bufete bilingüe en Carolina del Norte especializado en derecho de familia.


Lo lidera junto a siete mujeres que trabajan con ella. Dice que su mayor orgullo no es el título ni el cargo: es haber creado trabajo para sí misma y para otras seis personas más.


A veces la segunda mitad de la vida es donde realmente empieza la historia.
