Dorothy Fletcher, de 67 años, viajaba de Manchester a Florida en noviembre de 2003. Iba a la boda de su hija Caroline. A mitad de vuelo, su corazón empezó a fallar.

La tripulación pidió ayuda médica por el altavoz, como se hace en cualquier emergencia. Pero en ese avión no había uno ni dos médicos: se levantaron 15 cardiólogos que viajaban juntos hacia una conferencia en Orlando. En segundos, Dorothy tenía un equipo de especialistas trabajando sobre ella con el kit médico de a bordo.

El piloto desvió la ruta y aterrizó de emergencia en Carolina del Norte, donde la ingresaron a cuidados intensivos en un hospital de Charlotte. Se recuperó a tiempo para llegar a la boda de su hija en Florida, sin saber jamás quiénes eran los médicos que le salvaron la vida a 10 mil metros de altura.

