Dora lo perdió casi todo en un segundo.
El terremoto de agosto de 2016 en el centro de Italia derrumbó su casa en Montemonaco, y en medio del caos desapareció también Mimmo, su queridogato. Para ella no era una simple mascota: era familia, la compañía que le llenaba los días con ese cariño silencioso que los gatos reparten a su manera. Cuando lo pierdes casi todo, la ausencia de un gatito peludo pesa todavía más.
Pero Dora no se rindió. Según contó su amiga Mimma Bei, salía cada día a recorrer el vecindario esperando dar con él. Pasaron los meses. Luego los años.


Hasta que, casi cuatro años después, Mimmo volvió. En el video que Mimma compartió en Facebook en marzo de 2020 se ve a Dora juntando su frente con la del felino, acariciándolo mientras él se echa a su lado, como si el tiempo no hubiera pasado.
La pregunta que su amiga dejó flotando sigue sin respuesta: ¿dónde estuvo todo este tiempo? Ese secreto se lo guarda él. Como buen gato.
