Un abuelo británico perdió la nariz por culpa de un cáncer que fue avanzando sobre su rostro. La imagen que dejó la enfermedad es de esas que cuesta mirar y más aún olvidar: un hombre que seguía siendo el mismo por dentro, pero que ya no se parecía a quien había sido.

La historia la contó el diario británico Metro el 29 de noviembre de 2019. Los tumores en la piel del rostro, cuando no se detectan o no se tratan a tiempo, pueden crecer hacia los tejidos más profundos y obligar a los médicos a extirpar la zona afectada, incluida la nariz. En esos casos, la cirugía no busca embellecer nada: busca frenar la enfermedad antes de que llegue más lejos.

Quedan datos que conviene confirmar en el artículo original antes de publicar: el nombre del protagonista, su edad, el tipo exacto de cáncer, cuánto tardó en avanzar y cómo fue su recuperación. Sin esa información, lo único que se sostiene es lo esencial: la enfermedad le quitó parte del rostro y, con ella, la forma en que el mundo lo veía.

