La llamada desesperada de una adolescente al 911 alertó a oficiales de la invasión a una propiedad que terminó en tragedia. Sin embargo, la escena revelaría una historia muy diferente.
Después de la medianoche el 7 de julio de 2024, agentes acudieron a una casa en Palm Bay, Florida, tras la llamada de la joven de 16 años, Julia Grace Egler. Al parecer un hombre entró a la casa a través de la ventana corrediza de atrás de la casa y acabó con la vida de su madre, Kelley McCollom de 38 años y el novio de su madre, Matthew Szejnrok de 22 años.

La joven apenas podía contener su angustia al relatar los hechos, se culpaba así misma por lo ocurrido, según lo que contó, no les pudo advertir del extraño en la casa y ambas victimas perdieron la vida, de la mano de múltiples disparos de escopeta y puñaladas con un cuchillo carnicero.
La joven reveló que habían tenido una discusión esa misma noche y que lamentaba no haber podido decirle que la amaba. Pasado un tiempo bajo el cuidado de los oficiales, estos descubrirían que la joven se identificaba como hombre, bajo el nombre de Jasper. Además, mientras investigaban los hechos, uno de los oficiales se daría cuenta que no era la primera vez que acudían a esa casa.
Tres meses antes de la tragedia, el 8 de abril de 2024, agentes acudieron por una disputa domestica entre Julia/Jasper y su madre, revelando su compleja relación y en particular sobre la identidad de la adolescente.
De acuerdo al relato de su madre, la joven se habría encerrado en el baño, mientras bebía alcohol, mezclado con pastillas recetadas tras una evaluación psiquiátrica.

De vuelta en la escena del crimen, los oficiales estaban confundidos ante los hechos. Jasper les relató una línea de tiempo de los hechos confusa y contradictoria, mientras que en la escena se veían casquillos de bala, pero ninguna señal del arma homicida, según Jasper existía la posibilidad que el invasor haya robado y usado el arma que la madre del joven tenía en casa. De repente una de las detectives pidió tener cuidado con las preguntas:
“Estoy segura que ella los mató”
Los oficiales descubrieron huellas de zapatillas con sangre alrededor de los cuerpos y la casa, eran las Converse de Julia/Jasper. Una vez en la comisaría, oficiales se llevarían los zapatos de la joven y la mantendrían ahí durante la noche, sin revelar sus sospechas.
Tras un par de horas, Julia/Jasper sería interrogada/o. La joven confesaría que con su madre tuvieron una discusión el día anterior, sobre una fiesta a la cual la joven quería ir, terminando con la madre confiscando su teléfono y entrando a un tema de discusión habitual entre ambas, la transexualidad de Julia.
De acuerdo a Julia/Jasper, su madre mantenía actitudes transfóbicas, aludiendo que la identidad de Jasper que la joven asumía era solo parte de una etapa adolescente, negándole toda posibilidad para que Julia/Jasper se hiciera un tratamiento hormonal y eventual cirugía de cambio de género.
Durante el incidente ocurrido hace 3 meses, su madre manifestaría su opinión ante la policía:
Básicamente esta porquería que los niños se meten ahora…Todo esto de los trans… es tan malo y estoy totalmente en contra. Yo estaba como: “Si tu quieres pensar que eres un niño, puedes pensarlo” “Pero eres mi hija, eres Julia y solo no hablemos de eso entonces”
Finalmente Julia/Jasper sería confrontada ante la evidencia y las contradicciones de su relato, con la joven finalmente confesando haber acabado con la vida de su madre y el novio de ella.
El resto de su confesión sería remitida como confidencial, dada la frialdad de su relato, en ella, Julia/Jasper reveló que su motivo sería el nulo apoyo de su madre a su transición de género.
