Dos adolescentes sufrieron graves lesiones tras detonar lo que creían que era un fuego artificial, pero que en realidad era un artefacto explosivo casero. El hecho ocurrió en Richmond, Estados Unidos, cuando ambos intentaban encender el objeto en una vivienda.

El dispositivo explotó repentinamente mientras lo manipulaban. Como resultado, Carter Grabowski, de 17 años, perdió ambas manos y sufrió múltiples heridas, mientras que Preston Sloan quedó ciego de un ojo y con severos daños en el rostro y las manos.
Familiares señalaron que el artefacto había sido entregado como si fuera un simple fuego artificial, sin advertencias sobre su peligrosidad. Tras el incidente, ambos fueron hospitalizados y enfrentan un largo proceso de recuperación.


El caso generó preocupación por los riesgos de manipular explosivos caseros y la falta de información sobre su origen.
