Un adolescente terminó completamente ciego después de pasar años alimentándose casi exclusivamente de papas fritas, pan blanco y Pringles. Sí, suena exagerado pero médicos de Reino Unido confirmaron que el daño fue real y permanente.

El joven, Harvey Dyer, comenzó a presentar síntomas desde los 14 años. Cansancio extremo, pérdida de audición y problemas de visión. Los doctores descubrieron una severa deficiencia de vitamina B12, cobre y vitamina D.

A los 17 años, ya había perdido la vista por completo debido a una neuropatía óptica nutricional. Y lo más inquietante es que tenía peso normal, así que nadie sospechó de desnutrición.

