Woodward tenía apenas la adolescencia encima cuando empezó a buscar respuestas en Google 🥇
Mientras entrenaba con la mirada puesta en los Juegos Olímpicos de Río 2016, cargaba en secreto con una adicción al contenido para adultos que arrastraba desde la infancia. Encontró un artículo que hablaba de un umbral de más de 10 horas diarias como señal de alerta, y ahí empezó a entender que lo suyo tenía nombre.

Hoy, ya retirado del trampolín competitivo, cuenta que la mentalidad de alto rendimiento puede convertirse en una trampa: cuando tu autoestima depende solo de tus resultados, cualquier vacío se llena con lo que sea. Suma otro factor que pocos ven: los viajes constantes, los hoteles vacíos, la soledad del deportista profesional.
No es el único. Steve Weatherford, Terry Crews y Nick Willis también hablaron de batallas similares. Woodward decidió sumar su voz para que ningún otro atleta joven tenga que buscar solo en internet lo que le está pasando: “Afectó mi confianza, mi concentración, mi madurez, mi control emocional, mi paciencia. Me pregunto si también afectó algún aspecto de mi fortaleza”, expresó el deportista.

