Ya no le quedan tarjetas. Probó con seis y todas dijeron que no. Entonces hizo lo único que le quedaba: pedirle a su mamá que le aumentara el límite de la suya, todo para pagar una entrada que cuesta cerca de 10.000 dólares.

No es la primera vez que este hincha argentino lo apuesta todo por la Selección. En Qatar 2022 vendió su auto para seguir a la Albiceleste durante 28 partidos sin faltar a ninguno. Ahora, aunque el vehículo quedó chocado, dice que lo va a volver a vender apenas regrese a Argentina.

En medio de la desesperación por conseguir el boleto, se acordó de su abuela, que falleció durante este Mundial, y pidió en voz baja “una ayudita desde arriba” para poder estar ahí. Porque para él esto no es solo un partido — es una promesa que se hizo a sí mismo, y a ella. 🇦🇷❤️
