El agua todavía no se calma cuando ya es demasiado tarde para el pámpano.
Un águila pescadora se lanza en picada y clava sus garras —curvas y afiladas como ganchos— sobre el pez.
Ahí comienza la parte difícil. La presa se agita bajo el agua mientras el águila intenta salir a la superficie con algo que probablemente pesa más que su propio cuerpo. Las olas empujan en su contra, pero no parece dispuesta a volver con las garras vacías.


Lo logra. El águila se eleva con el pámpano firmemente sujeto entre sus garras, en una demostración de fuerza que parece imposible para un animal tan liviano.
Las águilas pescadoras están especialmente adaptadas para esta tarea. Sus patas y garras les permiten sujetar peces resbaladizos y después de sumergirse, mientras sus alas le permiten recuperar el vuelo rápidamente.
En apenas unos segundos, el video muestra todo lo que puede costarle a un depredador conseguir una comida: encontrarla, atraparla, sacarla del agua y defenderla hasta poder llevársela.
