“Ahora orino por el ombligo después de que un extraño accidente con un caballo desencadenara una adicción a la ketamina”

Por Carlos Valencia
7 September, 2026

Liv McCaul tenía 25 años cuando un accidente cambió todo: su caballo la pateó en la boca y le destrozó el paladar.

Para soportar el dolor y el trauma, esta joven de North Benfleet, Essex, empezó a automedicarse con ketamina. Llegó a consumir 15 gramos diarios. Durante meses expulsó coágulos de sangre del tamaño de un dedo, sufrió infecciones urinarias recurrentes e incontinencia, y llegó a pesar apenas 38 kilos. Fue hospitalizada dos veces por sepsis antes de que sus padres la internaran en rehabilitación en mayo de 2025.

El daño ya era irreversible. El mes pasado, los cirujanos le extirparon por completo la vejiga —que describieron como si alguien le hubiera prendido fuego— y construyeron una nueva usando parte de su intestino. Ahora Liv se vacía la vejiga insertando un catéter por una pequeña abertura en el ombligo llamada Mitrofanoff. Fue, según sus médicos, una de las primeras cirugías de este tipo realizadas en el Reino Unido.

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