Tres horas. Eso tardó un jurado en cerrar una herida que llevaba abierta 30 años.

Cuando el juez leyó el veredicto contra Duane “Keffe D” Davis, de 63 años, él no cambió ni un gesto. Pero en la sala, la hermana de Tupac Shakur no pudo contener el llanto y se abrazó a un fiscal. Otros familiares lloraban cerca, y afuera del tribunal los fans que crecieron con la música del rapero también lloraban, mezclando el dolor con algo parecido al alivio.

Tupac tenía apenas 25 años y estaba en la cima de su carrera cuando lo mataron en 1996, tras vender más de 75 millones de discos. Su muerte quedó como un misterio durante décadas, hasta que Davis mismo contó en un libro de memorias cómo entregó el arma a su sobrino. Ahora, antes de que lo sentencien el 13 de octubre, solo alcanzó a decir una frase: quiere apelar.
