Eran las diez de la noche del domingo 12 de julio en Rong Beer Na Lat Phrao, un bar a las afueras de Bangkok, Tailandia, cuando un disyuntor cerca del escenario soltó humo tras un corte de luz y una explosión. En minutos, el fuego trepó hasta el techo y devoró el edificio de 50 años de antigüedad.

No había luz. La gente corría a ciegas, se empujaba entre sí buscando una salida que apenas existía: una de las puertas de emergencia estaba obstruida por una estantería, tan angosta que solo dejaba pasar a una persona a la vez. La mayoría de los 28 cuerpos fueron hallados en los baños, atrapados por el humo antes de que las llamas los alcanzaran.

El mototaxista Surin Jaiharn, de 45 años, logró sacar a cinco personas con vida. “He visto muchos muertos y no sé qué les pasó a las personas a las que ayudé”, contó después. Entre las víctimas están el tecladista y la cantante de la banda que tocaba esa noche. La policía ya examina el cableado eléctrico y si alguna decoración avivó las llamas.
