Alessandro Nesta, campeón del mundo con Italia en 2006, contó algo que le pesa en el pecho cada vez que lo piensa: “Mi hijo tiene casi 18 años y nunca ha visto a Italia jugar un Mundial”.

Así que un día se lo contó él mismo: “Cuando le digo que fuimos campeones del mundo, casi no me cree. Me responde: ¿En serio?”, le preguntó, como quien escucha una leyenda de otro siglo.

Para Nesta esa frase resume todo. Una selección histórica, cuatro estrellas en el pecho, y ahora una generación entera que solo conoce a Italia afuera de los Mundiales.
