Aunque suene a leyenda urbana, Alex Mitchell murió literalmente de risa en 1975 mientras veía su programa favorito, “The Goodies”.

El albañil británico se rió sin parar durante 25 minutos con un sketch sobre artes marciales escocesas, pero su corazón no aguantó el esfuerzo y sufrió un paro cardíaco en pleno sofá.

Lo más curioso fue que su viuda les escribió a los humoristas para agradecerles por haber hecho que los últimos minutos de su esposo fueran tan felices.

Sin embargo, décadas después, la ciencia le dio un giro a la historia: tras un incidente similar de su nieta, los médicos descubrieron que la familia padecía una condición genética que hacía que sus corazones fallaran ante emociones fuertes. Al final, la risa no fue la causa, sino el detonante de un problema oculto. 🤯
