Alex se cayó de su moto y sufrió varias fracturas. Cuando le dieron el alta, ese mismo día fue atropellado por una patrulla de policía en la entrada del hospital. “No me queda más vidas”.

Por Diego Aguirre
14 September, 2026

Alexis tiene 21 años y nació en Esperanza, Santa Fe. Antes de cumplir los veinte ya se había caído de un tercer piso mientras trabajaba de albañil: se trituró un codo, perdió piezas dentales y una tabla de madera le abrió la cabeza. Después vino una hernia. Después un clavo le atravesó la mano.



Cada vez, el cuerpo respondió. Cada vez, volvió a levantarse.

El año pasado se subió a una moto y la fractura de fémur en tres partes lo dejó veinte días internado en el Hospital José María Cullen de la ciudad de Santa Fe. Veinte días de rehabilitación, de esperar el alta, de contar las horas para volver a caminar.



El día que por fin le dieron el alta, Alexis esperaba un remis en silla de ruedas junto a un amigo, justo en la puerta del hospital. En ese instante un patrullero policial maniobraba para dejar pasar a una ambulancia que entraba con código rojo. Perdió el control, derribó las rejas de ingreso y lo embistió de lleno.



El golpe le desplazó los tornillos de la pierna que recién le habían operado. También resultaron heridos su acompañante, una mujer de 57 años que se arrojó al piso para esquivar el patrullero, y el propio conductor, de 31 años. La subdirectora del hospital confirmó que todos quedaron estables, fuera de peligro.

Alexis ahora espera una sexta cirugía.

“No me quedan más vidas”, dijo. Y sin embargo ahí sigue, entero, contándolo.

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