Ali Abulaban había construido su fama en TikTok imitando a Tony Montana, el protagonista de ‘Scarface’. En octubre de 2021, esa misma persona de la pantalla estaba detrás de un doble asesinato en un edificio de gran altura de East Village, en San Diego, California.

Las víctimas fueron su esposa, Ana, de quien estaba separado, y una amiga de ella. La pareja, de unos veinte y tantos años, tenía una hija pequeña y compartía parte de su vida como creadores de contenido en redes sociales. Los crímenes terminaron en una acusación formal contra Ali.

Tras el juicio, el 6 de septiembre de 2024 recibió la sentencia de cadena perpetua. En la audiencia pidió clemencia al juez y dijo que ser enviado a prisión para siempre se sentía como ser enviado al infierno. Su declaración durante el proceso, en la que afirmó “I’m shooting and I can’t stop”, fue titular de la cobertura del caso. Hoy, según una fuente reciente, busca un nuevo juicio mediante apelación.

Peacock estrenó en junio de 2024 el documental ‘TikTok Star Murders’ sobre el caso.

