Alzenir y Raquel trabajaban como inspectoras en el Instituto São José, en el centro de Rio Branco, Acre, Brasil. El martes 5, cuando escucharon los disparos dentro de la escuela, no corrieron hacia la salida. Corrieron hacia el sonido.

Un alumno de 13 años había tomado el arma de fuego del padrastro —abogado— y entró al colegio con la intención de irrumpir en un aula llena de estudiantes. Las dos funcionarias lo interceptaron. Se aferraron a él. Recibieron varios tiros y murieron en el lugar. Una niña de 11 años fue alcanzada en el muslo izquierdo; otra funcionaria, de 45 años, recibió un disparo en el pie. Ambas fueron trasladadas al hospital en estado estable.
El adolescente fue detenido. El padrastro, arrestado. Los cuerpos de Alzenir y Raquel permanecieron en la escuela hasta que los peritos forenses concluyeron su trabajo. Eran funcionarias de una institución educativa. Ese día, eligieron ser otra cosa: heroínas 🫶
