Hay decisiones que parecen románticas cuando todo marcha bien… hasta que la relación se acaba.
Este hombre decidió llevar a su exesposa tatuada en la piel, pensando probablemente que sería un recuerdo para toda la vida.
El problema llegó cuando el amor terminó.

Con su ex ya fuera de su vida, el tatuaje seguía ahí, recordándole todos los días una relación que había quedado en el pasado. Así que encontró una solución bastante más drástica: transformar el tatuaje para dejar atrás el recuerdo.
Una prueba de que antes de tatuarse el nombre, rostro o imagen de una pareja conviene hacerse una pregunta:
¿Y si algún día terminamos?
