Amy Jones, de 23 años, se hizo pasar por maestra sustituta en su antigua escuela y dio tres clases hasta que la sacaron del salón: todo porque “estaba aburrida, odiaba a los niños y quería hacer de las suyas.”

Por Sebastián Jerez
7 October, 2026

Amy Jones, de 23 años, no trabajaba en la escuela, ni en el distrito, ni en la agencia de maestros sustitutos. Pero el 24 de septiembre cruzó la puerta de Rufus King International High School, en Milwaukee, y salió de la oficina con un salón asignado.

Milwaukee County Sheriff

Según la denuncia, pasó por seguridad mezclada con los estudiantes, escuchó al personal hablar de una empresa de sustitutos, dijo que venía de ahí y firmó la hoja de registro. Una semana antes, según medios que citan documentos judiciales, había ido a explorar el edificio y le preguntó a un alumno cómo colarse. Una maestra real preparó los materiales con ella durante los primeros 20 minutos. Cuando esa maestra se fue, dicen los fiscales, empezó el problema: lenguaje profano, insultos raciales, comentarios sexuales y a los alumnos organizados por raza y género. Ese día faltaban ocho maestros. Pasaron tres periodos antes de que la escoltaran fuera.

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Ante un detective, Jones habría admitido que tuvo con los estudiantes una charla sobre sexualidad y reconoció que “no fue apropiada”. También dijo que fue porque estaba aburrida. Su abogado sostiene otra versión: que sufría un episodio maníaco por trastorno bipolar, provocado por la entrega tardía de su medicación. Ella no ha sido condenada, pero enfrenta seis delitos graves y hasta 21 años de prisión. Salió sin fianza en efectivo, con la orden de mantenerse lejos del colegio. La audiencia preliminar es el 20 de octubre.

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