Para Jim Morgan, un abuelo de 95 años, su perro Sandy era el último puente que lo unía a la alegría tras la muerte de su esposa.

Pero, tristemente, esa conexión se rompió de la forma más cruel, pues durante su caminata diaria en Nueva Zelanda, seis perros entrenados para pelear los emboscaron. Jim, casi sordo y ciego, terminó en el suelo intentando proteger a su amigo de la jauría.

Lamentablemente, el pequeño no resistió las heridas y murió. Lo más indignante es que el dueño de los atacantes estaba presente y no movió un dedo mientras el anciano luchaba por la vida de su mascota.

Debido a esto, Jim quedó completamente solo y desconsolado, dándole el último adiós al ser que lo acompañó en sus años más difíciles y por quien estuvo dispuesto a dar la vida en plena calle. 💔
