Luis está a punto de cumplir 100 años.

Hace 75 que camina con Jesús, y esa constancia fue lo que quiso dejarles a los suyos durante un servicio familiar en su propia casa. No habló de logros ni de recuerdos de una vida larga. Les aconsejó mantener una relación cercana con Dios a través de la oración diaria, esa costumbre sencilla que él nunca soltó.

Al repasar su trayectoria en la iglesia, resumió todo en una frase: “Nunca miré para otro lado”. Para él, ese fue el secreto. Reafirmó su confianza en Jesucristo como “el camino, la verdad y la vida”, las palabras con las que describe lo que lo sostuvo durante tres cuartos de siglo.

Su nieto, Bruno Fantichelli, compartió el momento en redes sociales y el mensaje empezó a circular. Cientos de personas respondieron destacando su perseverancia, su sabiduría y el ejemplo de fe que deja a quienes lo rodean. Casi un siglo de vida, y su consejo cabe en una sola oración.
