Nunca es suficiente tiempo.
Eso escribió Charean Williams, periodista de NBC Sports, el día que murió su padre, a los 91 años. Llevaba un tiempo en el hospital, pero cuando la familia entendió que las horas finales habían llegado, tomaron una decisión que lo cambió todo: lo devolvieron al centro de memoria donde vivía su esposa, para que no muriera lejos de ella.
Le faltaban apenas dos meses para cumplir 67 años de matrimonio. En sus últimos momentos, la pareja quedó tomada de la mano, como habían estado durante casi siete décadas. No hubo grandes discursos ni despedidas preparadas: solo dos manos que se conocían de memoria, sosteniéndose una última vez.
Charean lo contó así, sin adornos, porque no hacían falta. Después de 67 años, el amor no necesita explicaciones — solo necesita estar cerca cuando más importa.
