Andrea Bocelli fue a Portugal a cantar, pero antes del concierto recorrió de rodillas la Basílica de Fátima para rezar junto a su esposa

Por Carlos Valencia
1 September, 2026

Andrea Bocelli no caminó esa vez. Avanzó de rodillas.

Fue en mayo de 2018, en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, en Fátima, Portugal. El tenor italiano llegó junto a su esposa para el centenario de las apariciones marianas y, antes de subir al escenario para cantar, se detuvo en la pequeña capilla de las apariciones. Ahí, de rodillas, completó una vuelta entera del recinto en silencio, en un gesto de reverencia que solo hacen quienes llevan algo muy adentro.

Después lo explicó él mismo en sus redes: contó que cada madre representa a María, que cada útero que da vida la trae de nuevo entre nosotros. Dijo que en lugares como ese santuario el aire se llena de su presencia, tanto que cada respiración se vuelve una plegaria. No lo dijo un sacerdote ni un teólogo. Lo dijo un padre, un esposo, un hombre que canta para el mundo entero y que esa tarde, en Portugal, solo quiso arrodillarse.

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