Andrea Dalzell tenía el título de enfermera registrada y las manos entrenadas para salvar vidas. Lo que no tenía, según 76 hospitales distintos, era el cuerpo correcto para hacerlo.

Desde los 12 años usa silla de ruedas por una mielitis transversa diagnosticada cuando apenas tenía 5. Se graduó, aprobó su examen de licencia en 2018 y salió a buscar trabajo en enfermería clínica. Entrevista tras entrevista, la respuesta fue la misma: no. Mientras tanto trabajó como enfermera escolar y en un campamento, sin soltar la meta.

En 2020, cuando el COVID-19 desbordó los hospitales de Nueva York, Montefiore Medical Center en el Bronx necesitaba manos con experiencia en ventiladores. Las de Andrea calificaban. La contrataron para la UCI en plena ola de la pandemia y se convirtió en la primera enfermera registrada en silla de ruedas de todo el estado. Hoy la conocen como ‘The Seated Nurse’, y en 2021 fue nombrada Persona del Año por New Mobility.
