Cleidiane dos Santos, de 27 años, llegó al hospital Padre Colombo en Parintins, Amazonas, para un chequeo que parecía de rutina. Su sexto embarazo ya iba en la semana 41. Nadie en la sala esperaba lo que estaba por pasar.


Angerson Santos nació por cesárea pesando 7,3 kilos y midiendo 59 centímetros. Para dimensionarlo: un recién nacido promedio pesa 3,3 kilos. Angerson casi duplicó esa cifra y quedó a poco del récord mundial de 10,2 kilos, registrado en Italia en 1955. La ropa que le tenían lista simplemente no le sirvió.


Los médicos atribuyen su tamaño a la diabetes gestacional y la hipertensión de su madre, dos condiciones que dejan pasar más glucosa y grasa al feto durante el embarazo. Angerson ya es parte de un club muy reducido: los bebés macrosómicos, esos que llegan al mundo mucho más grandes de lo que cualquiera imagina.
