José Raúl Rangel Aguilar tenía apenas seis años cuando ya llegaba a casa cubierto de lodo. En Ciudad Guzmán, Jalisco, se levantaba antes del amanecer para fabricar ladrillos, vender cocos y paletas, y ayudar en la panadería ‘La Reja’. Su abuela, Dolores Santos, todavía se le quiebra la voz al contarlo.

Hoy, a los 26 años, ese mismo niño es el portero titular de Chivas y de la Selección Mexicana. En el Mundial 2026 se convirtió en el muro que México necesitaba: acumuló 348 minutos sin recibir goles, superando marcas que llevaban décadas intactas, como la de Ignacio Calderón en 1970 y la de Pablo Larios en 1986.

En su pueblo le pintaron un mural. Y cada vez que Tala Rangel ataja un balón, sostiene sin saberlo la historia de una familia que lo vio salir de la ladrillera para llegar a la portería de un Mundial.
