Brad Pitt ya estaba desafiando la moda masculina mucho antes de que otros artistas actuales hicieran de eso una tendencia.

En 1999, en una sesión para Rolling Stone realizada por Mark Seliger, el actor apareció con vestidos, accesorios y una imagen completamente distinta a la que se esperaba de una estrella de Hollywood de esa época.

El resultado fue una estética extraña, elegante y provocadora, que rompía con la idea clásica de masculinidad. Años después, esa sesión se convirtió en una referencia cultural, al punto de inspirar campañas como la de Bad Bunny con Jacquemus en 2022.





